La rodilla es una de las articulaciones que más esfuerzo soporta todos los días. Participa en actividades tan cotidianas como caminar, subir escaleras, sentarse, levantarse o practicar deporte. Por esa razón, el dolor de rodilla es una de las molestias musculoesqueléticas más frecuentes y puede aparecer en cualquier etapa de la vida.
Esta molestia no siempre significa una lesión grave, aunque sí puede ser la señal de que algo no está funcionando correctamente dentro de la articulación.
¿Por qué aparece el dolor de rodilla?
La rodilla está formada por huesos, cartílago, ligamentos, meniscos, tendones y músculos. Cualquier alteración en estas estructuras puede provocar dolor.
A) Lesiones por esfuerzo o sobrecarga
Son comunes en personas que realizan actividad física intensa, trabajos que implican estar mucho tiempo de pie o movimientos repetitivos. El uso excesivo puede inflamar tendones y tejidos alrededor de la articulación.
B) Lesiones de ligamentos
Los esguinces o rupturas del ligamento cruzado anterior, ligamento colateral medial u otros ligamentos de la rodilla generan dolor, inestabilidad e inflamación. Son frecuentes en deportes de impacto o movimientos bruscos.
C) Lesiones de meniscos
Los meniscos actúan como amortiguadores dentro de la rodilla. Una ruptura puede provocar dolor al girar la pierna, sensación de bloqueo y dificultad para extender o flexionar completamente la articulación.
D) Artritis u osteoartritis
La forma más común es la osteoartritis, relacionada con el desgaste del cartílago que recubre los huesos. Produce dolor progresivo, rigidez y limitación de movimiento, especialmente con el paso de los años.
E) Síndrome patelofemoral o condromalacia rotuliana
Es una causa muy frecuente de dolor en la parte frontal de la rodilla. Se presenta sobre todo en jóvenes y personas activas. El dolor suele aumentar al subir escaleras, permanecer sentado mucho tiempo o al ponerse de pie.
Puede aparecer como dolor punzante al caminar, molestia constante al final del día, rigidez al levantarse, sensación de roce o crujidos, inflamación visible o sensación de que la rodilla se dobla al caminar.
¿Qué hacer ante molestias leves?
Cuando el dolor es reciente y de baja intensidad, algunas medidas pueden ayudar:
- Reducir la actividad que genera dolor
- Aplicar frío local durante los primeros días
- Elevar la pierna cuando sea posible
- Utilizar calzado adecuado
- Evitar sobrecargas
- Mantener una buena movilidad sin forzar la articulación
- Cuando el dolor no mejora después de varios días
- Si hay inflamación importante o deformidad
- Cuando existe dificultad para apoyar la pierna o caminar
- Si la rodilla se bloquea o no se puede mover con normalidad
- Cuando hay fiebre, enrojecimiento intenso o dolor nocturno
- Si el dolor aparece después de una caída o golpe fuerte
Atender el problema a tiempo puede evitar complicaciones y mejorar tu calidad de vida. Si llevas tiempo con dolor de rodilla, no lo dejes pasar. Contacta a tu traumatólogo de confianza.